26/11/15 Llegamos a Camboya.

Abandonamos nuestra chocita en Don Det y de nuevo cogemos una barca para cruzar el río por 20000 kip (2,2€ los dos).

Una vez que llegamos al otro lado del río sacamos dinero y cambiamos a dólares, ya que el visado se paga en dólares. Además en Camboya te puedes mover tanto con dólar como con Riel que es la moneda de ahí. 1 Dólar = 4000 Rieles

Llegamos a la estación de autobús y como no, antes de abandonar Laos, teníamos que tener algún problemilla más (que hemos tenido pocos).

En un principio, teníamos un itinerario distinto para recorrer Camboya, pero por una cosilla que nos ha surgido (y que os contaremos más adelante), nuestra primera parrada será en la capital, Phnom Penh, a unos 463 km.

Compramos los dos billetes de autobús que nos salió por 476000 kip (55€) los dos. Nos pareció muy caro la verdad, pues nos hemos hecho recorridos más largos por la mitad de dinero, pero no hay otra.

El problema viene cuando aparca el autobús que va a Siem Reap y a Phnom Penh y al ir a subir no nos dejan, nos dan a entender que es otra compañía y que nosotros vamos en una Van (una furgo grande).

La compañía con la que hemos comprado se llama “Paramount Angkor Express Bus Company”

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Después de intentar hablar con varias personas sin que nadie sepa o quiera decirnos nada, ya que como siempre miran para otro lado y te ignoran, conseguimos que la mujer que nos ha vendido los billetes nos diga que iremos en Van hasta la frontera, pero que luego iremos en autobús. Y supuestamente el precio es el mismo.

En fin, atan nuestras mochilas y montamos en la Van. Como siempre, falta sitio, y como siempre, me toca el peor “asiento”.

En unos 20-30 minutos estábamos en la frontera. Sellamos la salida de Laos, previo pago de 2 dólares que pagas sin ningún tipo de justificación. Los tienes que pagar porque sí, si no, ahí te quedas.

Según salimos de Laos, nos encontramos con inmigración de Camboya. Cuando nos dirigíamos a la caseta donde comprar el visado, un hombre nos llama desde otra tiendecita diciéndonos que tenemos que rellenar un papel para entregar con el visado.

Nos da dicho papel, que en un principio creemos que es el que hay que rellenar para el tramite del visado, pero nos damos cuenta que es una declaración de que estás sano, por que nos quieren cobrar un dólar. Cuando nos intentamos ir, nos empieza a hablar de malas formas diciendo que lo tenemos que rellenar.

Nosotros, tranquilamente sacamos nuestras cartillas de vacunación, y le indicamos que no vamos a pagar nada porque ya estamos vacunados de todo en España.

El hombre se enfada, y nos da nuestra cartilla junto con el papel (por supuesto sin pagar por él), dando un manotazo en la mesa y gruñendo.

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Ahora sí, rellenamos el papel para el visado y pagamos cada uno 35 dólares. Una vez con la visa, pasamos por inmigración, nos sellan y… ya estamos en Camboya.

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Esperamos un buen rato hasta que llega el autobús. Según nos indican, no va directo, si no que haremos parada a unos 70 km en Strung Treng y ahí cambiaremos a otro autobús.

Efectivamente, hacemos parada en Strung treng, pero no es una estación de autobús. Nos hacen bajar y nadie nos dice nada.

Al rato, viene una mujer que había en el restaurante del al lado que nos indica “3 personas para Phnom penh”.

Nosotros dos y otra chica, cogemos nuestras cosas y nos dirigimos para el sitio que nos indica, y lo que encontramos es nuevamente, una Van.

No solo eso, si no que la Van va hasta los topes de gente, y cosas varias que transportaban. En el suelo además, habían puesto una tarima de madera que impedía que pudieras tener las piernas a una altura normal.

En serio, no optéis por esta compañía.

Algo enfadados, indicamos que nosotros no hemos pagado por eso, que hemos pagado (y bastante) por un billete de autobús y que no nos vamos a subir.

La mujer nos indica que hoy no hay suficiente gente para ir a Phnom penh y que no hay autobús grande.

No nos cuadra, pues, aunque no estamos seguros, había más gente que iba a Phnom penh, por lo que imagino que esa gente irá hasta allí de alguna forma. Pero no nos dejan tiempo para informarnos o para hablar con la gente del autobús. Nos empiezan a meter prisa, y sinceramente, nos da cosa quedarnos allí, así nos terminamos metiendo en la van.

Y qué viaje tan incomodo. Un dolor de piernas y de culo. Claro, íbamos con las rodillas a la altura del pecho, porque con la madera no podíamos bajarlos. Y así durante algo más de 5 horas.

No sólo eso, si no que además, el conductor era un gilipollas del copón. Intentamos abrir la ventanilla porque iba con un agobio tremendo, y me empieza a ¡gritar! Diciendo que la cierre. Luego paramos en un sitio donde intentamos comprar algo para comer y nos quieren cobrar un montón, por lo que intentamos negociar el precio y de repente aparece el conductor y me empieza a quitar el dinero de las manos ¡¿en serio?!. No sólo eso, si no que se tiró las 5 horas, sin exagerar, tocando la bocina del coche cada 5-10 segundos. En serio, sin exagerar.

No nos lo creíamos cuando llegamos al fin. Pero llegar por la noche a los sitios no mola nada, es más complicado orientarse. Además para colmo, el móvil de Samuel ha muerto hoy porque sí, y teníamos marcado todo en el mapa ahí.

Nos vamos con la otra chica que iba con nosotros en un tuktúk hasta la guesthouse que iba ella, pero cuando llegamos el precio por una habitación doble era de 25 dólares. Demasiado. Así que nos conectamos al wifi y buscamos otras guesthouse.

Volvimos a coger la mochila y nos fuimos hasta la zona que habíamos marcado. Según llegamos, apagón en toda la zona. Todo a oscuras. ¡Mucho más fácil!

Pero tuvimos suerte y encontramos la guesthouse que habíamos mirado. White River II que nos sale a 8 dólares la noche. No es demasiado barato, pero si lo más barato que hemos encontrado. También es verdad que esto es una ciudad enorme y los precios están mucho más altos.

Dejamos las cosas y nos sentamos a cenar en un restaurante que había al lado a oscuras y a la luz de una vela (muy “romantico”) durante la mitad de la cena.

Qué día más largo, estamos rotos. Toca descansar

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