Archivo de la categoría: Marrakesh

Marrakesh día 4: Vuelta a casa

Último día aquí, pues esta tarde sale nuestro vuelo.

Desayunamos después de dejar nuestras cosas recogidas y salimos a ver el palacio de la bahía que estaba cerca de nuestro riad. La entrada cuesta 10Dh (menos de un Euro) y el lugar era bonito.

No nos entretuvimos mucho, pues a las 16H teníamos que estar facturando. Así que cogimos nuestras cosas, nos despedimos y nos dirigimos hacia la zona de taxis. Aún con prisas y a última hora, la loca de Oiana se le antojó comprar un par de cosas más. Karina se le unió.

Al llegar a la zona de taxis empezó la odisea otra vez. Obviamente cuando te ven con las maletas y pides ir a la aeropuerto se suben a la parra, pues saben que llevas prisa y que no te queda más opción que coger un taxi. ¡Nos pedían 100€ por llevarnos! ¡Todos! Una locura vaya…

Seguimos buscando y haciendo un poco el paripé y conseguimos a uno que nos llevó por 20€. Teniendo en cuenta que la ida nos salió a 15€ no salimos muy mal paradas.

Nos tocó esperar algo en el aeropuerto tomando algo, hasta que por fin abrieron la puerta de embarque.

Sobre las 19:30H estábamos ya en Madrid. Se acabó el viaje.

Lo cierto viajeros es que Marrakesh me ha parecido un sitio agobiante, demasiado. Era acoso constante y la verdad es que me pareció desagradable.

Aún así, nunca me voy con mal sabor de un viaje, porque me encanta. Al final es una nueva experiencia, es descubrir un mundo nuevo… eso nunca puede ser malo. Y obviamente las risas que me eché con mis chicas, lo mejor de todo.

Estoy segura de que volveré a Marruecos, aunque no estoy tanto de que vaya a volver a Marrakesh.

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Marrakesh día 3: Tumbas Saadíes y agobio en el Night Market

Hoy, y para no sentirnos culpables con tanta compra intentamos hacer algo más de turismo. Aunque es tarea casi imposible.

Nuestra primera parada es el barrio (más bien calle) judío. Pero vaya, quitando algunos detalles en los marcos de las ventanas y la fachada tampoco es algo memorable. Eso sí, paramos en una tienda en la que los dos hombres que había eran muy majos y nos reímos mucho. Terminamos comprando varias cosas (como no).

Nos dirigimos a ver las tumbas saudíes y acabamos teniendo una pequeña pelea con un vendedor de la calle. Oiana que se hacía la picha un lío con la moneda, creyó pagar 3€ por un espejo y había pagado 30€. Así que fuimos a decirle al hombre lo ocurrido y que nos devolviera el dinero. El hombre nos empezó a ofrecer otras cosas para llevarnos, pero no había manera de que nos devolviera el dinero. Se empezó a poner agresivo y a insultar. Me puse a decir en inglés que íbamos a llamar a la policía y cogí el móvil. Acto seguido le devolvió el dinero.

Antes de entrar a las tumbas, nos sentamos a comer. Encontramos un pueblecito con sillas y pizzas como las que cenamos el primer día a 10Dh y 5Dh (Que al cambio son como 0,90€ y 0,45€). así que comimos ahí.

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Cuando acabamos de comer nos fuimos a ver lo de las tumbas y pasaos un rato por allí viendo todo y haciendo algunas fotos.

Después volvimos a la zona de los zocos y seguimos de compras. Fuimos a dejar todo en la habitación y nos fuimos a los puestos nocturnos de comida, en otra de las plazas.

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La experiencia fue bastante agobiante. Había decenas de puestos. Y no todos tenían la misma comida, aunque los precios no variaban demasiado.

El problema era que había un montón de tíos intentando que fueras a su puesto, pero a nivel acoso. Se ponían tantos a hablarte a la vez que ni oías lo que decían, ni podías ver lo que había en los puestos… no podías dar un paso sin tener a diez tíos encima tuya.

Si encima les decías que te dejaran en paz se enfadaban. A mi me llegaron a insultar. Un agobio.

Al final nos decidimos por un puesto donde pedimos cosas variadas, como verduras y pinchos a la parrilla.

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Cenamos tranquilamente y nos echamos unas risas, y de ahí con todo nuestro cansancio nos fuimos a nuestra habitación.

Marrakesh día 2: Tortura en el Hammam

Nos despierta la llamada al rezo a las 6 de la mañana. Por si no sabéis como va el tema, son unos altavoces con un tío gritando-cantando cosas en árabe. Mi cara fue un poema. Casi me da un algo pensando que pasaba algo.

Nos levantamos a eso de las 8:00H y subimos a desayunar a las 9:00H.

El desayuno estaba muy rico y había cantidad. Además el chico que nos atendió era muy agradable.

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Como os decía, no hicimos ninguna excursión. Lo cierto es que con el poco tiempo que íbamos a estar, no nos merecía la pena hacer ninguna. Aunque me hubiera encantado ver el desierto.

Decidimos hacer un poco de turismo y el primer sitio que decidimos ver (y el que más ganas tenía de ver) es el “Jardin Majorelle”.

Cogemos un taxi que, como el día anterior, nos intenta cobrar un montón. Pero el chico del hotel ya nos había dicho que no pagáramos más de 30Dh (algo menos de 3€) en total, para ir hasta allí. Nos costó, pero al final pagamos eso.

La zona está algo alejada del centro, pero no tardamos más de 10-15 minutos creo recordar.

Puedes elegir comprar entrada sólo para los jardines que os costará 70Dh (algo más de 6€), o comprar otra que incluye el museo Berebere y la entrada a lo que era la casa del diseñador Yves Saint Laurent por 180Dh (Unos 16€).

Nosotras cogimos la entrada solo para los jardines.

La verdad es que el lugar es precioso. Mucho colorido y vegetación. Y un azul intenso en la casa-museo. Un sitio muy fotogénico.

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Si os soy sincera viajeros, en el van trip por Europa se nos había estropeado el obturador de nuestra 70D y no nos llevamos la otra réflex, por lo que todas las fotos las hice con el móvil. Eso quiere decir que llevaba sin tocar la réflex más de un año. Y me dio mucha rabia porque no conseguía hacer las fotos que quería hacer. Encima el sitio era un poco complicado por los contrastes (mucha luz por la hora y mucha sobra por toda la vegetación). Aún así conseguí alguna foto bonita.

De allí, aprovechamos el viaje en taxi para acercarnos a “El palmeral”. No, (después de la chapa que os he metido con el turismo responsable), no fuimos a montar a camello. Fuimos porque yo quise ir a echar un par de fotos para poder hablaros sobre el tema después.

 

Después pedimos al taxista que nos llevara hasta la mezquita. La kutubía o Koutoubia. Creíamos que se podía entrar, pero no. Así que se acabó el ver monumentos por hoy.

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Comimos al lado, en el restaurante “Kif-Kif”. También tiene terraza desde la que podéis comer con las vistas de la mezquita.

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Decidimos probar cosas típicas, así que pedimos un plato con varias ensaladas morunas (una de berenjena, otra de zanahoria y otra de tomate que recordaba al pisto), un cous-cous y un tajín de carne. Me encanta probar cosas nuevas, pero no soy muy fan de la comida marroquí. Aunque la comida estaba muy buena y las ensaladas me gustaron mucho. No recuerdo cuánto nos gastamos, algo más que ayer, pero son precio bastante asequibles.

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Por la noche nos apetecía ir a probar un Hammam (baños).

Allí puedes ver el Hammam que utiliza todo el mundo, que es algo así como baños públicos. Y luego hay otros enfocados más al turista que son más tipo “spa”.

Vimos uno cerca del Riad que tenia muy buena pinta: “Hammam Ziani”, pasamos a informarnos del precio y qué incluía. Tampoco era muy barato, eran 350Dh e incluía baño, baño turco, exfoliación, arcillas y masaje.

Tampoco me pareció una ganga, a día de hoy y más con apps como groupon encuentras muchas ofertas por el estilo.

Pero bueno, después de tanto regateo nos apetecía algo de relax, y encima cerquita riad.

Ay! viajeros… lo que nos esperaba. El sitio tenía buena pinta, y la verdad es que no nos imaginábamos lo que nos deparaba la experiencia:

1-  Nos pasan a una sala para cambiarnos. Dejamos nuestras cosas en las taquillas y nos dan una cesta con una albornoz. Mojado. ¿Y las chanclas? podías elegir entre las renegrías o las más renegrías. Un saquito vaya.

2- Nos hacen quitarnos el albornoz y nos pasan a la sala de vapor o baño turco. Hay tres zonas donde te puedes tumbar, en las cuales hay unos plásticos de florecitas que daban la impresión de llevar millones de años sin cambiarse. Al tumbarnos y sentir una sensación gelatinosa estuvimos seguras de ellos y de que nos íbamos a llevar con nosotras toda esa proliferación de hongos. La situación era bastante graciosa, porque a parte del asco, había unos círculos que te permitían oír a la otra persona como si la tuvieras encima y aunque hablaras en bajo. Así que nos entró la risa tonta y no podíamos parar de reír.

3- Entre arcada y risa, las tres señoras nos pasan a unos camillas donde nos exfolian. Al menos los guantes de exfoliar eran nuevos. A mi nunca me han exfoliado de arriba a abajo y la verdad es que es bastante doloroso. Además, la mujer que me había tocado era en general muy bestia. Me recordaba a la profesora de la película de Matilda (en lo que a persona basta se refiere). A mi compañera Oiana la exfoliaron con bastante más cariño. Tanto, que le exfoliaron bastantes veces lugares que jamás deberían ser exfoliados. Las mujeres hablaban francés por lo que no entendían lo que decíamos. Oigan nos iba contando su experiencia “orgásmica” mientras nosotras nos partíamos el culo. Las mujeres flipaban.

4 – Después de la exfoliación, las mujeres nos bañan a cubazo limpio y frotándonos. Nosotras tres en tetas y sin poder parar de reír (por no llorar).

5 – Nos secamos y nos pasan a la sala de masaje. Según Karina su masaje fue bien, el de Oiana fue una violación la cual nos iba retransmitiendo y la mía fue una tortura en el que todo fue dolor. A esto hay que añadir que las mujeres estaban entradas en carnes y tenían unas tetas enormes, al ponernos boca arriba y empezar a tasajearnos nos hicieron lo que nosotras denominamos “un panda” y es que nos plantaban los tetamenes en toda la face pudiendo respirar a duras penas. A eso también hay que añadir que el olor a sobaco de las mujeres (sobre todo cuando se ponen en tu cara) fue muy desagradable. Y no, no creo que fuera aromaterapia.

6 – Nos pasan a la sala del baño donde se supone que nos iban a poner arcilla en el cuerpo. Lo único que nos untaron fue barro aguado que probablemente era barro de la calle y que tenía un olor bastante desagradable.

7 – Nos pasan de nuevo a la sala de vapor donde nos vuelven a tumbar pero envueltas en plástico. Parecíamos una escena de la serie Dexter, solo que con barro en vez de sangre. Sinceramente, yo duré poco. Nos levantamos.

8 – Por último, las mujeres nos vuelven a bañar. para quitarnos el barro esta vez nos frotan. Con una esponja. No era nueva. Asco joder, asco.

A todo esto tengo que añadir, que dos o tres días después estando en Madrid, empecé a sentir unos picores horribles en la espalda y de repente vi que tenía toda la espalda repleta de arriba a abajo de cientos de granitos rojos. ¡Puaj!

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En fin, nosotras igualmente le dimos una propina a nuestra masajista. Hay que decir que las mujeres eran majas (la de Oiana demasiado) y que suponemos que esas mujeres estarán ahí todo el día haciendo lo que les dicen que tienen que hacer.

Pero os pido que ¡no vayáis a este lugar!

Después de esta mega maravillosa experiencia relajante, teníamos bastante hambre. Pero era súper tarde. Encontramos un restaurante en la plaza, que era el único que aun estaba abierto y pedimos algo para llevar. Fueron muy majos.

Y después de este día tan largo… toca descansar.

Marrakesh día 1: Llegada

Como algunos ya sabéis, estamos viviendo en Jaca.

Que yo sepa, y de momento, Jaca no tiene aeropuerto. Así que nos toca bajarnos a Madrid, de donde saldrá nuestro vuelo.

El vuelo sale temprano, no recuerdo bien la hora pero alrededor de las 10H. Así que nos toca salir de madrugada en el coche.

A las 3 de la madrugada Oiana y Karina (mis compras de viaje) me avisaban de que estaban en la puerta de mi casa.

Llegamos a Madrid algo justas de tiempo (No pensamos en que… Madrid, a las 8-9 de la mañana, un día de diario… ¡es hora punta!). Además, tenemos que dejar el coche en el parking que está algo alejado del aeropuerto y coger un bus gratuito que te lleva a la terminal.

¡Y no solo eso! si no que, como os contaba en la info, justamente ese día Ryaner cambió su política de equipajes y nos tocó facturar la maleta de mano. Es gratis, pero aún así es un tostón.

Aún así llegamos a tiempo al embarque. Ahora sí que sí, ¡nos vamos!

Mis compañeras han cogido asientos distintos porque era más barato (aunque ellas están más pegaditas, me da que no me querían cerca… hum…), pero el vuelo es cortito. Poco más de una hora y ya estábamos en Marrakesh.

Lo primero que hicimos nada más bajar del avión fue cambiar dinero. Un Euro son unos once Dirhams aproximadamente.

Al salir nos tocó nuestro primer regateo. ¡El taxi!.

Había leído que hay algunos autobuses que por un par de euros cada una te dejan en la plaza, pero no nos apetecía averiguar ni esperar.

El hombre nos quería cobrar bastante, pero al final conseguí que nos bajara el precio a 5€ cada una. Tampoco considero que sea barato, pues la verdad el alojamiento no estaba demasiado lejos de donde nos íbamos a alojar. Pero nos pareció aceptable. Pagamos en Euros.

Nuestro hostal o Riad estaba en el centro, muy cerquita de la plaza de Jamaa el Fna. Al dirigirnos a allí tuvimos nuestra primera mala experiencia. Un hombre se puso a hacernos de guía, hombre al cual le dijimos que sabíamos dónde estaba nuestro riad y que no nos hacía falta que nos llevara. Le indicamos que no le íbamos a pagar por ello, pero el hombre nos ignoraba todo el rato.

Al llegar al riad, el hombre nos pidió dinero y al negarnos y entrar se puso a gritar. Nos molestó mucho, pero al final Karina le dio un par de Euros por si las moscas.

Nos alojamos en el Riad Dar Nakous, el cual no os puedo indicar el precio por dos razones. La primera es que fue un regalo. Y la segunda es que nos salió mucho más baratos por unos puntos que tenía Karina. Así que ni idea.

Lo que si os puedo decir es que el sitio nos gustó mucho: la habitación limpia, los desayunos abundantes y muy ricos y la atención muy, muy buena.

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En el hotel nos atendió un guía que nos explicó qué podíamos ver, nos informó a cerca de excursiones (no hicimos ninguna), nos dio un mapa y nos invitó a un té. La verdad es que era muy simpático.

Dejamos las cosas en la habitación y nos fuimos a dar una vuelta por los zocos.

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Lo primero que hicimos fue ir a comer algo. Paramos en un lugar llamado “Café dabachi” y nos gastamos poco más de 10€ entre las tres en la comida y la bebida.

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Por supuesto, hicimos compras. Muchas. Demasiadas. Y acabamos un poco cansadas de compras y regateos ya el primer día.

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Karina empezó a mirarnos muy mal, así que dimos por finalizadas las compras eses día y nos fuimos a tomar un té en la “Terrasse Panoramique” desde la cual tenéis unas vistas de la plaza de noche… ¡increíbles!. Merece la pena subir.

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De camino al Riad nos compramos cada una una pizza pequeña por 1,5€ para cenar en la habitación porque estábamos muertas.