1500 kilómetros en 3 días

Hemos decidido que ya que Noruega es lo que más ilusión nos hace ver, vamos a saltarnos Austria y Praga e ir directamente.

Nos da mucha pena, pero no tenemos suficiente dinero y necesitamos sentir que avanzamos.

En estos tres días nos hemos cruzado Alemania, Dinamarca y llegado a Suecia.

En Alemania estaba todo barato otra vez ¡Qué alegría!

Aprovechamos para hacer compra y la colada.

Además tuvimos la suerte de dar con una lavandería que acababa de abrir y tanto la lavadora como la secadora valía 1€. Tres euros nos gastamos en total.

También descubrimos que aquí en Alemania hay unas áreas para caravanas en las que puedes dormir gratis, tienes electricidad gratis y agua (80 litros) por 1€ ¡flipas! ¡Los Alemanes sí que saben como atraer turismo!

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Allí conocimos a Jordi, otro viajero español que nos reconoció. Estuvimos de charla con él y cenamos los tres juntos. La verdad es que esas son las cosas bonitas de viaja. Fue una noche muy agradable.

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El tercer día cruzamos Dinamarca y llegamos a Suecia y para ello tuvimos que atravesar dos puentes: “The Big Belts Bridge” que nos costó algo más de 30€ y el “Malmo Bridge” que nos costó 56€.

En Suecia hemos encontrado un lugar que está bastante bien para dormir, y vamos a estar dos o tres días trabajando en el itinerario y descansando para empezar Noruega con muchas ganas.

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Nos entra el bajón

Por la mañana temprano Samuel ha ido a que cambiaran las ruedas. Y lo digo en plural, porque con el desgaste que tenían hay que cambiar las dos. has sido 465 Francos.

Después de pagar el hotel y haciendo cuentas… nos hemos dado cuenta de que nos hemos dejado en menos de un mes alrededor de 1500€ solo en reparaciones, mecánicos y materiales…

El presupuesto se nos ha ido a la mierda…

Y no solo eso, si no que de los más de dos meses que llevamos de viaje, más de un mes lo hemos invertido en solucionar problemas con la furgo. ¡Más de la mitad del viaje!

No sabéis el cansancio físico y mental que tenemos… y después de mirar la cuenta, nos ha dado un bajón enorme.

Después de un rato en el que no conseguíamos movernos del sitio… hemos decidido que vamos a salir hoy de Suiza, buscar un furgoperfecto en Alemania y decidir si continuamos o no.

Pero lo cierto es que antes de llegar a Alemania, hemos decidido que de perdidos al río.

Vamos a continuar y si nos pasa una más, no habrá más remedio que volver. Pero mientras tanto, vamos a hacer lo posible por continuar el viaje.

Nos ha mirado un tuerto: Pinchamos una rueda

Esta mañana recogemos todo y nos preparamos para hacer la penúltima parada en Suiza.

Vamos a ir a St. Galo o St. Gallen a ver una biblioteca antigua súper bonita que me recomendó un amigo.

Pero, llegando ya al lugar… nos pasa una furgoneta por al lado avisándonos de algo.

Nos paramos y la rueda estaba deshinchada. La inflamos con un compresor, pero nada… está pinchada.

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¡Madre mía! no salimos de una, y ya estamos metidos en otra.

Estamos al lado de una zona industrial en la que pensamos que seguramente habrá mecánico, así que intentamos llegar yendo muuuy despacio. Pero nada, a los pocos metros la rueda está hecha mierda.

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No queda más remedio que llamar al seguro y ver con qué nos salen esta vez.

Para nuestra sorpresa no nos ponen problemas, nos indican que nos enviarán una grúa en cosa de una hora.

Esperamos y efectivamente, al rato aparece la grúa. El hombre no tiene ni idea de hablar inglés, por lo que tengo que hablar con una chica por teléfono para que nos de una solución.

El taller está cerrado, por lo que nos dicen que nos ponen un hotel y que nos cubre hasta 60€ por persona y taxi que nos lleve. Eso sí, nos dicen que tenemos que pagarlo nosotros y luego enviar la factura para que nos lo devuelvan. Nos dicen que van a buscar hotel.

Pinchamos sobre las seis de la tarde.

Son más de las once de la noche y aún seguimos esperando a que nos den solución.

Al fin, nos llama una chica que nos dice que hay uno cerca y que admiten perros. 

Nos envían un taxi y llegamos casi a las doce. Poco vamos a disfrutar el hotel, me parece a mi.

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El hotel se llama One66 y la verdad es que la habitación está muy bien.

Da gusto darse una ducha de agua caliente durante el tiempo que quieras y no tener que abrir la cama.

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La verdad es que estuvimos bastante a gusto.

Tema luna, solucionado.

Hoy nos hemos pasado el día intentando arreglar el tema de la luna.

Lo rápido que se hace las cosas cuando tiene buenas herramientas… ¡y lo lento que se va cuando no!

Nos hemos tirado buena parte de la mañana serrando la placa con la forma de la luna.

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Luego lo hemos puesto con silicona negra. Tarda bastante en secar algo, así que le hemos puesto unas piedras para hacer peso y hemos visto alguna peli.

Una vez que ha secado un poco lo hemos cubierto todo con cinta americana negra y ¡Voilà!

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Hemos terminado justo a tiempo para refugiarnos, porque ha empezado a hacer viendo y a llover una barbaridad.

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Por la noche, había decenas de relámpagos y truenos. Nos dio un poco de miedo la verdad.

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La solución de Carglass no nos sirve

Aprovechamos la mañana para darnos una vuelta por el pueblo. El parking no es muy caro. Primero vamos a ver una cascada enorme.

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No se tarda mucho en llegar, hay que subir por un camino y unas escaleras y unos 10-15 minutos más tarde estás arriba. ¡Pero desde arriba no se ve la cascada! jaja

Puedes ver el agua caer a tu lado, y hay unas vistas muy bonitas del pueblo.

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Damos una vuelta por el pueblo, pero no tardamos en irnos.

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Al llegar a  Carglass, nos dijeron que la cita era para el día siguiente. Ya os digo yo que no dijo eso, pero bueno, no nos quedó más remedio que esperar. Así que nos fuimos a buscar un furgoperfecto fuera de Lucerna.

…………………………

Hoy a las 14H (Sí, también nos cambió la hora), hemos ido de nuevo para que nos arreglen la luna.

Nos ha atendido un chico muy majo, Kevin, que ha estado hablando con nosotros sobre el canal.

Lo primero que ha hecho ha sido quitar la luna rota y limpiar los cristales.

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Después ha cogido una lámina muy fina, como de plástico y nos hemos quedado en plan… “qué cosa más fina”

Kevin se ha puesto a cortar el plástico y de nuevo nos hemos quedado sorprendidos pues el corte estaba realmente mal hecho.

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Ha empezado a pegarlo a la parte trasera con unos cachos de cinta adhesiva (cuatro para ser exactos), que creíamos que era para sujetarlo mientras le ponía algún tipo de silicona, o le daba calor para que se pegara o no se…

Pero de repente nos suelta que no vayamos a más de 50 con las ventanas bajadas y bla bla bla…

Samuel y yo nos miramos y le pregunto al chico: “Ah, pero que ¿esto es el arreglo? ¿Por esto cobráis 200 Francos? ¿Un cacho de plástico y cuatro cachos de celo que le puedo poner yo?” Estábamos flipando.

El chico (que la verdad es que era muy majo), nos explica (cosa que no hizo su compañero por teléfono), que esto sólo lo ponen de manera eventual durante un par de días hasta que llega la luna, y entonces esos 200 Francos los descuentan de los 1000 que cuesta la luna. Es más bien como una fianza.

Claro, yo le explico al chico que eso no es lo que me dijo su compañero. Si no que me lo dio como una opción.

No se vosotros, pero si me dicen que me van a cobrar 200 Francos, me espero algo mejor. Sabíamos que no iba a ser una luna de cristal y que iba a ser como una luna de peor calidad ¡pero no tanto!

Le decimos que no podemos pagar 200 Francos por eso, porque no podemos continuar el viaje con un cacho de plástico.

El chico lo entiende perfectamente, por lo que nos dice que no pasa nada, y no nos cobra.

Nos disculpamos mil veces, me dan mucho apuro estas situaciones, pero ¿hola?

Así que, una vez más, nos toca buscarnos la vida.

Nos vamos a un Hornbach que es como un Leroy Merlin, y compramos nosotros material para arreglarlo. Compramos una placa de metacrilato, silicona, una sierra, cinta americana… Nos gastamos algo más de 100€, pero al menos con esto podremos continuar el viaje.

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Nos volvemos al mismo sitio de ayer para pasar allí la noche. Hoy ya no nos da tiempo a arreglar nada, así que hacemos barbacoa y como hace buena temperatura nos montamos el ¡cine de verano!

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Nos compramos un pequeño proyector para el viaje, y aún no lo habíamos estrenado. No tiene mucha calidad, pero hace el apaño y el sonido es bastante bueno sin necesidad de altavoz.

Vimos La Bella y la Bestia mientras cenábamos y a la cama.

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TRÜMMELBACHFÄLLE

Seguimos con nuestro plan, pues hasta mañana no hay que ir a cambiar la luna.

Vamos a ir a ver las cataratas subterráneas más grandes de Europa.  Se encuentran a unos 3km de Lauterbrunnen, en el valle de Trümelbach, también conocido como el ‘valle de las 72 cascadas‘.

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Las que vamos a visitar tiene el mismo nombre,  Trümelbach y se forman por el deshielo del Junfrao, Monch y Eiger.

Hay un total de 10 cascadas, que empiezan a casi 140 metros de altura y de las que caen unos 200.000 litros de agua por segundo.

La entrada cuesta 11 Francos.

Para empezar el recorrido te suben a una especie de ‘ascensor cremallera‘ que tarda un par de minutos en llegar, y te deja a la altura de la cascada número 6.

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Hay que subir escaleras (¡cuidado, la piedra mojada resbala!) para llegar a las otras. Y luego seguir bajando para ver el resto.

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Nos gustaron mucho.

Hoy seguía diluviando, así que al salir nos fuimos a la furgo a ver una peli.

Luna trasera rota y problemas con La Mutua

Así es viajeros…

Para los que nos habéis estado siguiendo en Instagram ya conocéis bien la historia, pero para los que no… ¡os contamos!

Llegamos a Lauterbrunnen algo tarde. Aún era de día, pero estaba diluviando y la luz era bastante escasa.

Como no encontrábamos donde aparcar (el pueblo es básicamente una carretera, con casas, campos, o campings a los lados), nos alejamos un poco y encontramos un metidito en el que se podía dormir bien.

Nos quisimos meter un poco más para que no se nos viera mucho desde la carretera (había un sitio perfecto), pero entre la poca luz, la lluvia y que no tenemos bien cogidas aún las medidas del portabicis… ¡Pum! Nos comimos un árbol

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¡Menudo disgusto! ¡Otra vez igual!

Llevábamos como diez días sin que nos pasara nada, pero era demasiado bueno para ser cierto.

Lo primero que hacemos es contactar con el seguro (La Mutua) y nos dicen que, aún teniendo seguro de lunas a parte de nuestro seguro de coche, no nos cubre daños propios en el extranjero. Anota el parte y nos da un email para que, cuando volvamos a España, enviemos la factura y valoren si nos devuelven el dinero o no. En caso de que nos devuelvan, lo harán solo del importe que hubiera costado en España. ¡Genial!¡Qué gran ayuda!

Lo más gracioso es que antes de irnos de viaje llamamos para indicar que salíamos al extranjero y eso no se nos mencionó en ningún momento.

Y sí, estará ‘el típico’ que diga: “Ya, pero lo firmasteis en el contrato”.

Creo que no está de más por parte del agente, dar ese tipo de información al cliente cuando hace este tipo de llamadas. Y más cuando el seguro se ha firmado hace tantos años. Obviamente, cambiaremos de seguro cuando volvamos.

En fin, visto que por parte del seguro no tendremos ninguna ayuda, buscamos algún sitio donde podamos cambiar la luna.

Lo primero que hacemos es intentar contactar con Enzo, nuestro mecánico en Montreux, pues estamos solo a una hora y media de allí. No conseguimos dar con él, pero nos llama Carmine, la otra persona que estuvo con nosotros allí.

Nos dice que Enzo está fuera dos semanas, y que él puede intentar traernos algo del desguace y entre los tres intentar cambiarlo. Pero nos dice que claro, que no sabe si sabrá cambiar la luna y que es mejor cambiar el portón trasero entero, pues según Enzo sale prácticamente por el mismo precio que solo la luna.

Pero claro, ¿en el desguace van a tener una justamente de color amarillo?

Le agradecemos a Carmine su llamada y seguimos la búsqueda a ver qué más opciones tenemos.

Llamamos a un ‘Carglass‘ que hay en Luzerna (nuestro próximo destino) y nos dice que cambiar la luna son ¡¡1000 Francos!! (algo más de 900€)… ¡qué barbaridad!

El hombre (que habla en inglés como puede), me indica que también existe la posibilidad de poner una luna de ‘flexi‘ que es de una material menos fuerte y que ya en España lo cambiemos. Esta opción nos sale por 200 Francos, que nos parece una opción más factible. Nos da cita para pasado mañana a las 15:30H.

Así que hoy toca intentar animarnos un poco. La parte buena es que al tener el vinilo para oscurecer la luna no se ha caído entero.

Y mañana iremos a ver unas cascadas que hay aquí al lado.

 

GRIMSEL PASS Y BRIENZ – INTERLAKEN

Nos hemos puesto rumbo Interlaken y ¡cómo hemos disfrutado del trayecto chicos!

Suiza tiene unas carreteras preciosas. Nosotros hemos pasado concrétamente por la Grimsel Pass. No se cuanto dura el trayecto, pero habremos tardado como el triple porque no podíamos dejar de parar a echar fotos y grabar… ¡qué preciosidad!

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Curvas y más curvas, montañas… además hoy estaba muy nublado y daba la impresión de que casi podíamos tocar las nubes… ¡Nos ha encantado! Eso sí, ¡qué frío!. Estábamos a unos 7ºC.

Llegando ya a Brienz el tiempo mejoró un poquito, aunque sólo en temperatura.

una vez más… todo lo que sea dormir en caravana, furgo, etc… está prohibido por aquí.

Nos encontramos en Brienz, cerca de Interlaken. Hay un lago enorme y precioso, pero no se puede dormir por la zona.

Así que nos ponemos a buscar. Subimos por una carreterita colina arriba durante un buen rato. Ningún lugar nos parece bien, hasta que al final nos decidimos por uno.

Andábamos algo cagados, porque unos minutos antes habíamos visto un felino bastante grande. No sabemos que era, pero era grande.

Hemos pasado dos días por la zona. Uno de ellos descansando y trabajando, pues se pasó el día lloviendo.

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Y el otro con el paddle. En teoría iba a hacer solazo y unos 30ºC, pero creo que a alguien se le pasó activar el ‘modo verano’.

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Aún así sacamos la tabla de paddle y nos dimos una vuelta, pero no tardamos en irnos, pues hacía viento, frío y se puso a llover.

Nos ponemos rumbo Lauterbrunnen.

GLACIAR ALETSCH

Nos levantamos relativamente pronto para dirigirnos hasta Fiesch, donde comenzaremos nuestra ruta al glaciar Aletsch.

Pero con tanto parar a grabar, comprar algo para picar, preparar las cosas… como de costumbre, se nos hace algo tarde. ¡Pero no pasa nada! vamos bien de tiempo.

Cuando llegamos allí, dejamos la furgo en el parking. Como comentamos anteriormente ¡Solo admiten monedas!

Para ir a ver el glaciar vamos a coger un telecabina. En realidad hace falta coger dos para llegar hasta allí, pero nosotros cogeremos solo el primero que nos deja en Fiescheralp a 2212 metros de altura.

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El telecabina cuesta unos 27€ ida y vuelta y el perrito paga la mitad.

No tardamos mucho en llegar. Empezamos la ruta a las 12:30H

Hay tres caminos para llegar hasta el mirador al que fuimos. Hay varios miradores, entre ellos el Eggishorn que es donde te deja el segundo telecabina y que está unos metros más arriba que al que vamos a ir nosotros.

El camino al glaciar es precioso. Unas vistas increíbles.

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De camino, un grupo de cabras se nos acercan. Querían ir detrás de Pupi, y Samuel se acojonó un poco (¡Para no!, las cabras tienen muy mala leche) jeje.

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Entre ellas había una sóla oveja que parecía adorable, pero que cuando le veías la cara sabías que era un poco ‘chunga’. Sin duda era la líder jajaja

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Unos 20 minutos antes de llegar al mirador encontramos un nevero. ¡Hemos podido tocar nieve en Julio!

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Pupi estaba taaan contento. Si hay algo que le guste más que la montaña… sin duda es la nieve. ¡Le cambia la cara!

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Jugamos un rato con él y continuamos el camino.

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En total, tardamos aproximadamente hora y media en llegar y, ¡Qué vistas chicos!

Estamos a algo más de 2700 metros, observando el glaciar de Aletsch. Glaciar que tiene 23km y aproximadamente unas 27.000 millones de toneladas de hielo, ¿Increíble no?

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Desde lo alto podremos ver a dos grandes como el Cervino o el Mont Blanc, aunque los protagonistas allí son el Eiger (3970m), el Jungfrau (4158m) y el Mönch (4107m).

Comemos tranquilamente con esas pedazo de vistas, y sobre las tres y media empezamos el camino de vuelta.

Llegamos al telecabina a las 17:10H, y al parking justo a tiempo, ¡pues teníamos pagado hasta las 17:26H!

El día ha salido redondo.

Ahora nos ponemos rumbo Interlaken. Nos quedan unos dos horas de camino, quizá algo más con la furgo.

FERRATA DE GIBIDUM en BLATTEN BEI NATERS

El furgoperfecto que hemos encontrado aquí está genial. Es una esplanada bastante amplia, debajo hay como un merendero y también hay baños.

Además si avanzas unos metros más, hay otra explanada en la que no hay nadie.
Hemos venido hasta aquí porque Samuel quiere hacer una vía ferrata muy chula que hay al lado, y porque queremos ir a ver el glaciar de Aletsch que está a menos de media hora.

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Por la mañana, Samuel se fue a hacer la ferrata.

El inicio de la misma es bastante sencillo y casi toda la vía va rodeando la presa, un poco por encima de la misma.

Hay un puente de 80 metros increíble, y a partir de ahí la ferrata coge algo más de altura.

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Casi al final se encuentra una tirolina, que no tiene polea, por lo que si no llevas una, no te podrás tirar.

Samuel se lo pasó en grande, le encanta andar por ahí colgado.

Yo decidí no hacer la ferrata. Ya he hecho un par y la verdad es que lo paso un poco mal con el vértigo y me da mucha menos seguridad que la escalada.

Así que me quedé haciendo ‘labores del hogar’: limpié la furgo, hice comida y cena, lavé la ropa… ¡como en casa!

Lo cierto chicos es que, aunque Samuel y yo nos llevamos de maravilla a pesar de pasar 24 horas juntos… de vez en cuando sienta muy bien tener un rato para ti. Y más viajando en un espacio tan reducido… ¡estuve muy, pero que muy relajada! Y seguro que Samuel también.

Llegó a eso de las 14H. Comimos, vimos una película y pasamos la tarde bastante relajados.

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